lunes, 11 de junio de 2012

“La Unión hace la Fuerza” versus “Divide y Vencerás”




Quiero darles las gracias por sus comentarios, preguntas, críticas y sugerencias. Todas dignas de reflexión y algunas podrían ser el inicio de un constructivo debate.

Algunos lectores me han escrito reprochándome mi defensa a determinados medios de comunicación que dicen que son ultraderechistas, fascistas y adjetivos similares (Concretamente refiriéndose a la cadena de radio COPE y portales de Internet como LIBERTAD DIGITAL, por citar sólo dos ejemplos). También hay quienes quieren convencerme de que es irracional tener creencias o sentimientos religiosos que identifican con la superstición.

Todo esto podría abrir un debate e incluso una discusión a favor y en contra que me hace reflexionar y constituye el motivo de éste artículo.

Uno de los mecanismos más útiles para mantenerse en el Poder, es tener a los súbditos divididos y enfrentados entre sí. De ésta manera se consigue debilitar a quienes se pretende controlar y esclavizar.



Este “método” ofrece grandes ventajas para quienes detentan el Poder: Es extremadamente sencillo de llevar a cabo una vez puesto en marcha nadie castigará a los verdaderos culpables de instigar el conflicto.

Da igual que la guerra se inicie por motivos militares, económicos, políticos, religiosos, etc. El procedimiento es siempre parecido:

Definen el escenario dónde se va a desarrollar la batalla. Normalmente el territorio que posee las fuentes de energía, posición estratégica, recursos humanos (futuros esclavos), materias primas, etc., que constituyen el objetivo de los poderosos.

“Abonan el terreno”, como si de una cosecha se tratase, van preparando a la gente mediante una sutil campaña en la que se remarca las diferencias que puedan existir entre las personas (religiosas, políticas, étnicas, económicas, etc.), es decir, que eligen y preparan a los protagonistas que participarán en el enfrentamiento.

A dichos actores se les suministran armas y sobre todo razones para enfrentarse. Muchos se preguntan cómo y porqué comunidades humanas que habían convivido en armonía, mezclándose incluso en matrimonio, repentinamente constituyen grupos humanos irreconciliables enfrentados entre sí.

3º Se aseguran de mantener “armados” a los protagonistas (súbditos/esclavos) a lo largo de todo el conflicto: antes, durante y después. Para los poderosos es de vital importancia frustrar todo intento de reconciliación o de sensatez de los contendientes. Cualquier intento de acercamiento, tregua o negociación, es saboteado de inmediato, normalmente, mediante un atentado o ataque de “bandera falsa”.

4º Elegido el escenario, los actores y habiendo suministrado abundantes armas y argumentos para odiarse mediante la propaganda. Es decir, una vez creado el polvorín, sólo bastará encender la mecha. Cualquier acontecimiento o gesto que en circunstancias normales, hubiese resultado irrelevantemente insignificante, ahora se convierte en chispa que provoca la explosión de ira y de lucha. Cualquier suceso o noticia, en este caldo de cultivo, pude ser el detonante.

No hay nada de “conspiratorio” en todo lo que he dicho. ¡Pensemos! En cualquier guerra ¿Quién se beneficia? ¿El Pueblo? ¿Los combatientes?, generalmente no ¿Verdad? Ellos son los protagonistas y los perjudicados. Los que se beneficien en esa guerra, son los culpables de ella y quienes la han provocado, financiado y mantenido. Los mismos que controlan en la sombra a traficantes de armas, drogas y personas, así como a las Corporaciones que se aprovechan para literalmente “saquear” a los países y pueblos, aprovechándose del “vacío legal” que provocan las guerras.

No siempre se trata de un conflicto armado, sino que se crea un conflicto político. Dividir a la gente para que elija entre opciones políticas A, B ó C, que se diferencian en las siglas y en los líderes, pero muy poco en su ideología, porque a la hora de la verdad, cuando ocupan el poder, su agenda no se diferencia en nada, de la de sus aparentes “rivales”.




A través de los partidos políticos es como los poderosos aprovechan para imponer su agenda económica y de poder con total impunidad. Como magos negros que son, distraen nuestra atención para que no descubramos sus trucos.

Una falsa democracia donde los asuntos verdaderamente importantes (los que afectan a la libertad, la vida, la dignidad, seguridad, etc.), pasan a diario desapercibidos por los medios de comunicación (controlados por ellos). Mientras, dividen al Pueblo con debates encendidos sobre alguna diferencia de interpretación de un derecho “polémico” que atraiga su atención, normalmente en materia de sanidad, educación, derecho civil, religión, etc.

Muy pocos, casi nadie, exigen castigos para los responsables de importantes “delitos de estado”, por ejemplo: Los responsables del engaño de la gripe A han salido ilesos. Los especuladores que causaron la actual crisis financiera mundial, tampoco han pagado ni pagarán sus delitos y crímenes, muy al contrario, recibirán sustanciosas ayudas económicas procedentes del esfuerzo de todos nosotros.

Nuestros políticos que tan a menudo se lanzan a apoyar invasiones militares y sanciones económicas en defensa de la libertad, la justicia y la democracia, cambian su discurso cuando se trata de hacer justicia a esos poderosos que causan las crisis, las enfermedades, las guerras, el hambre, etc. Podemos afirmar que nos mantienen esclavizados a todos y usan como títeres a nuestros dirigentes.

¿Merece pues la pena pelearte, ponerte del lado de este partido político, o de aquel periódico, emisora de radio, sindicato, etc.? Aquí es donde quiero llegar con este artículo.





Caer en la estrategia-trampa de los Illuminati, dejándonos polarizar, rivalizando a causa de nuestras ideas y opiniones no nos beneficia en nada.

No se puede destruir la Verdad, pero es posible ocultarla, fragmentarla y mezclarla con falsedades. Es frecuente encontrarla tan tergiversada que resulta casi imposibles distinguir mentiras y verdad.

Desvelar la Verdad es una tarea difícil, porque primero hay que hallar el mayor número de partes posible para después reconstruir el puzzle.



A veces esa Verdad se encuentra en fuentes que no piensan como nosotros o con las que estamos parcialmente en desacuerdo. Más no ocurre nada malo porque nos acerquemos a ellas y las consultemos.

Por ejemplo, la Verdad sobre el 11-S, la falsa pandemia de Gripe porcina, fármacos y vacunas, y un largo etcétera, fueron inicialmente desvelados y denunciados por medios muy dispares ideológicamente.

Renunciar a leer un periódico, una web o un libro porque sea de derechas o de izquierda, no escuchar una emisora de radio porque pertenezca a un grupo religioso diferente al nuestro, dejar de ver todos los programas de una cadena de televisión porque la consideremos atea e inmoral, en su conjunto o algunas de las personas que forman parte de ella… sería y es limitarnos demasiado.

No digo que haya que leer, escuchar y ver todo. Es saludable apartarse de todo aquello que personalmente consideremos inmoral, ofensivo y de mal gusto.

Me refiero a “enfadarse” con un medio de comunicación o periodista porque piensa o actúa diferente a nosotros, o porque en algún momento de su carrera y de su vida cometió algún error “imperdonable”.

Igual que es posible encontrar flores en pleno desierto, podemos encontrar la Verdad donde menos sospechemos y escucharla de quién menos esperamos oírla.

Por eso defiendo y defenderé siempre la libertad de expresión, venga de donde venga. Será nuestra capacidad crítica, nuestro nivel cultural y entrenamiento de nuestro juicio, quien luego separe lo útil de lo inútil, lo verdadero de lo falso. Justo en ese momento seremos auténticamente libres y los poderosos se echarán a temblar, porque ya no darán resultado sus engaños y manipulaciones.

Quemar libros, cerrar páginas web, periódicos, emisoras de radio, etc., nunca será progresista y además nos empobrecerá mental y espiritualmente. Esto sólo puede beneficiar a los Illuminati.

A lo largo de mi vida, al igual que Ustedes, me he topado con mucha “desinformación” y he leído y escuchado muchas mentiras que venían de fuentes “oficiales”. Aprender a distinguir la verdad de la mentira se consigue leyendo, estudiando, escuchando, viajando, pensando, etc. Hay que sacudirse la “pereza mental”.

La educación es muy importante, de ahí ese interés que hay en destruirla y empobrecerla poco a poco.

Si poseemos una buena educación, hemos conseguido reunir conocimientos y desarrollar capacidad para razonar y pensar con sentido crítico, a la vez que reuniendo todo lo bueno que existe en las “diferencias” que tenemos los seres humanos… nos convertiremos en individuos realmente valiosos. Seremos peligrosos y letales para el Sistema Globalizador Illuminati.

Hay personas que creen que para ser anarquista hay que matar curas y monjas, identifican ser musulmán con terrorismo y falta de libertad, que todos los ateos son malvados, etc.

A todas estas personas va especialmente dirigido este artículo, con el ruego de que revisen sus tópicos, abran sus mentes y se fijen más en la Madre Teresa de Calcuta y los misioneros cristianos, en todo lo bueno que tenga el Corán, los intelectuales y filósofos musulmanes, etc.



Por el contrario, me niego a creer y adorar a dioses ó demonios crueles, que exigen sumisión, esclavitud y/o sacrificios humanos. Rechazo toda superstición o credos que traigan sufrimientos a los seres humanos.

No oculto mi simpatía por la figura del Cristo de los Evangelios que predica que todos somos hermanos y por tanto lo natural entre nosotros es amarnos y ayudarnos. También estoy con todas las religiones, pensadores y filósofos que predican el amor y ayudan a mejorar nuestra existencia como hombres y mujeres. Aquellas que nos enseñan y ayudan a conseguir nuestra libertad y a reunirnos con Dios (Religión procede del latín “religare” = religar = reunir = acercar y juntar de nuevo a todos).

Sumar y multiplicar en lugar de restar y dividir, acercar en lugar de alejar, en definitiva… AMAR.